La Parroquia Matriz de San Agustín y Santuario de Santa Rita,

Vegueta, Las Palmas de Gran Canaria, Diócesis de Canarias, España,
te da la bienvenida y agradece tu visita a esta Web parroquial
y espera que encuentres toda la información que necesitas,
sobre la parroquia y otros recursos de interés.
 



Nadie sin hogar 

En 2017 celebramos 25 años de campaña en los que hemos apostado de lleno por la dignidad y derechos de miles de personas en situación de sin hogar, rostros concretos que nos interpelan y nos movilizan para seguir adelante.
 

Año tras año hemos denunciado y reclamado mayor protección social, acceso a la salud, a una vivienda digna y adecuada, a la visibilidad, al reconocimiento de la dignidad y los derechos de las personas en situación de sin hogar,  siempre con un mensaje propositivo y posibilitador que coloca a las personas en el centro de nuestra acción y de cualquier política de las administraciones.

 

Ponemos en valor y ampliamos cada vez más la participación de las personas sin hogar nuestros proyectos y, lo que es más importante, en su propio proceso de recuperación personal, ciudadanía y acceso a derechos.

 

Aún queda mucho por hacer. Aproximadamente 40.000 personas viven en situación de sin hogar en España, dato que crece exponencialmente si hablamos de personas que residen en una vivienda insegura (3,6 millones de personas) o inadecuada (5 millones de personas).

 

Seguimos insistiendo en que Nadie Sin Hogar puede y debe ser una realidad, y para ello es imprescindible el compromiso común que promueve la campaña este año: Somos personas. Tenemos derechos.


Plan Diocesano de Pastoral 2017-2018

Nuestro Plan Diocesano de Pastoral, iniciado en 2015, tiene un objetivo muy claro y muy concreto: “revitalizar la identidad cristiana desde el encuentro con Jesús, que nos cambia, nos reúne y nos envía”

Pretende que los cristianos de nuestra Diócesis vivamos cada día mejor nuestra fe y seamos consecuentes con ella en nuestra vida diaria.
Desde el principio hemos hecho un esfuerzo por clarificar qué es la “identidad cristiana” y por ello hemos insistido en cuidar las tres dimensiones que configuran la misma: la personal, la comunitaria y la misionera. O lo que es lo mismo, Jesús nos hace discípulos, hermanos y misioneros.
 La Comisión Diocesana que coordina y anima el desarrollo del PDP, después de haber visitado y escuchado a todos los Arciprestazgos y de hacer una valoración del recorrido de toda la Diócesis, con sus luces y sus sombras, propone para el próximo curso pastoral 2017-2018 potenciar la dimensión misionera de la fe.

Más información en la web de la Diócesis de Canarias

Carta Pastoral de nuestro Obispo para el curso 2017-18

JESÚS Y SU EVANGELIO NOS HACEN DISCÍPULOS, HERMANOS Y MISIONEROS

Muy queridos Hermanos todos:

Por estas fechas, el iniciar cada Curso pastoral, ponemos en manos de todos: laicos, consagrados, pastores, comunidades, el documento guía que presenta los objetivos, nos recuerda las conexiones con lo caminado hasta ahora y con el camino que nos propusimos recorrer, y nos ofrece algunas posibles actividades que nos ayuden a caminar y a caminar juntos.

Casi simultáneamente, siempre ofrezco a todos unas reflexiones que quieren recordar, animar, ayudar a comprender en la misma línea el sentido de los pasos que vamos dando.

En el Documento que ofrece la Comisión se presenta el Objetivo general de este Curso pastoral 2017-2018 con estas palabras: “Cuidar y potenciar en todas nuestras actividades pastorales la ACCIÓN MISIONERA desde el encuentro personal con el Señor y la experiencia comunitaria”

Es evidente que, tal como se nos explicita en el mismo documento, el acento se pone en la Misión, aunque una Misión que brota del encuentro con el Señor y su Evangelio, una experiencia que nos cambia, y nos reúne en comunión. Así lo hemos ido trabajando en los dos últimos cursos. La Misión es siempre la fase final y necesaria de un camino, en el que encontramos siempre y fortalecemos siempre lo que nos caracteriza como creyentes: somos Discípulos, Hermanos, Misioneros. 


El vídeo del Papa 

Intenciones mensuales de oración del Papa Francisco sobre los desafíos de la humanidad. El mismo Papa Francisco explica en video cada mes las intenciones de oración universal y para la evangelización propuestas por el apostolado de la oración:

Puede ver el resto de videos en youtube haciendo click aquí: El Vídeo del Papa

Lo dice el Papa:

Angelus del 10 de diciembre:

Queridos hermanos y hermanas:


Hoy será conferido el Premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para abolir las armas nucleares. Tal reconocimiento tiene lugar en coincidencia con el Día de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos y esto subraya el fuerte  vínculo entre los derechos humanos y el desarme nuclear. De hecho, empeñarse por la tutela de la dignidad de todas las personas, en modo particular de aquellas más débiles y desfavorecidas, significa también trabajar con determinación para construir un mundo sin armas nucleares. Dios nos dona la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común: tenemos la libertad, la inteligencia y la capacidad de guiar la tecnología, de limitar nuestro poder, al servicio de la paz y del verdadero progreso (cfr. Carta Encíclica Laudato si, 78, 112, 202).


Pasado mañana se desarrollará en París la Cumbre “Our Planet Summit”. A dos años de la adopción del Acuerdo de París sobre el clima, esta tiene la intención de renovar el compromiso para su realización y consolidar una estrategia compartida para contrastar el preocupante fenómeno del cambio climático. Deseo vivamente que esta Cumbre, así como las otras iniciativas que van en la misma dirección, favorezcan una clara toma de conciencia sobre la necesidad de adoptar decisiones realmente eficaces para contrastar los cambios climáticos y, al mismo tiempo, combatir la pobreza y promover el desarrollo humano integral.


En este contexto quisiera expresar mi cercanía a las poblaciones indias golpeadas por el ciclón Okhi, especialmente a las familias de los muchísimos pescadores dispersos; y también a las poblaciones de Albania, duramente extenuada por graves inundaciones


Dirijo mi saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos. En particular a los fieles llegados de Valladolid y Huelva, en España. Saludo a los numerosos grupos de jóvenes y chicos italianos procedentes de Florencia, Carugate, Brembate, Almè, Petosino y Pian Camuno: los aliento a todos a ser alegres testigos del Evangelio.


Les deseo a todos un feliz domingo y buen camino de Adviento, preparando el camino al Señor que viene. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!

 

Audiencia del 6 de diciembre: 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!


Hoy me gustaría hablar sobre el viaje apostólico que hice en los últimos días a Myanmar y Bangladesh. Ha sido un gran regalo de Dios, y por eso le doy gracias por todo, especialmente por los encuentros  que tuve. Renuevo la expresión de mi gratitud a las autoridades de los dos países y a los respectivos obispos, por todo el trabajo de preparación y por la acogida que me reservaron junto con mis colaboradores. Un “gracias de todo corazón” a los birmanos y a los bengalíes, que me han demostrado tanta fe y tanto cariño: ¡gracias!


Era la primera vez  que un sucesor de Pedro visitaba Myanmar, y ha sido poco después de que se establecieran las relaciones diplomáticas entre ese país y la Santa Sede.


También en este caso quise expresar la cercanía de Cristo y de la Iglesia a un pueblo que ha sufrido a causa de conflictos y represiones, y que ahora lentamente camina hacia una nueva condición de libertad y paz. Un pueblo en el que la religión budista está fuertemente enraizada, con sus principios espirituales y éticos, y donde los cristianos están presentes como un pequeño rebaño y como levadura del Reino de Dios. Tuve el gozo de confirmar en la fe y en la comunión a esta Iglesia, viva y ferviente, durante el encuentro con los obispos del país y en las dos celebraciones eucarísticas. La primera fue en la gran zona deportiva en el centro de Yangon, y el Evangelio de ese día recordó que las persecuciones por la fe en Jesús son normales para sus discípulos, como ocasión de testimonio , pero que “ni siquiera uno de sus cabellos se perderá ” (ver Lc 21: 12-19). La segunda misa, el último acto de la visita a Myanmar, estuvo dedicada a los jóvenes: un signo de esperanza y un regalo especial de la Virgen María, en la catedral que lleva su nombre. En los rostros de esos jóvenes, llenos de alegría, vi el futuro de Asia: un futuro que no será de los que construyen armas, sino de los que siembran  fraternidad. Y siempre en señal de esperanza, bendije las primeras piedras de 16 iglesias, del seminario y de la nunciatura: ¡dieciocho!


Además de la comunidad católica, pude reunirme con las autoridades de Myanmar, alentando los esfuerzos de pacificación del  país y esperando que todos los diferentes componentes de la nación, ninguno excluido, puedan cooperar en este proceso en el respeto mutuo. Con este espíritu, quise encontrarme con los representantes de las diferentes comunidades religiosas presentes en el país. En particular, en el Consejo Supremo de monjes budistas expresé la estima de la Iglesia por su antigua tradición espiritual y la confianza de que juntos cristianos y budistas puedan ayudar a las personas a amar a Dios y al prójimo, rechazando toda violencia y oponiéndose al mal con el bien.


Dejado Myanmar, fui a Bangladesh, donde, en primer lugar, rendí homenaje a los mártires de la lucha por la independencia y al “Padre de la Nación”. La población de Bangladesh es en gran medida de religión musulmana, por lo que mi visita, -siguiendo las huellas de las del beato Pablo VI y de San Juan Pablo II-  fue un paso más a favor del respeto y el diálogo entre el cristianismo y el Islam.


Recordé a las autoridades del país que la Santa Sede sostuvo desde el principio la voluntad del pueblo bengalí de constituirse como una nación independiente, así como la necesidad de salvaguardar siempre en ella la libertad religiosa. En particular, quise expresar mi solidaridad con Bangladesh en su esfuerzo  de socorrer a los refugiados Rohingya llegados en masa a su territorio, donde la densidad de población es ya una de las más altas del mundo.


La misa celebrada en un parque histórico en Dacca se enriqueció  con la ordenación de dieciséis sacerdotes, y este fue uno de los eventos más significativos y alegres del viaje. Efectivamente, tanto en Bangladesh como en Myanmar y en otros países del sudeste asiático, gracias a Dios,  vocaciones no faltan;  un signo de comunidades vivas  donde resuena la voz del Señor que llama a seguirlo. Compartí esta alegría con los obispos de Bangladesh, y los alenté en su generoso trabajo en favor de  las familias, los pobres, la educación, el diálogo y la paz social. Y compartí esta alegría con tantos sacerdotes, consagrados  yconsagradas del país, así como con los seminaristas, las  novicias y novicios, en quienes vi los brotes de la Iglesia en esa tierra.


En Dacca vivimos  un momento fuerte de diálogo interreligioso y ecuménico, que me dio la oportunidad de subrayar la apertura del corazón como base de la cultura del encuentro, de la armonía y de la paz. También visité la “Casa Madre Teresa“, donde se alojaba la santa cuando estaba en esa ciudad, y que acoge a muchos huérfanos y personas con discapacidades. Allí, de acuerdo con su carisma, las hermanas viven todos los días la oración de adoración y el servicio a Cristo, pobre y que sufre. Y nunca, nunca,  de sus labios falta  la sonrisa: monjas que rezan tanto, que sirven a los que sufren y continuamente con una sonrisa. Es un hermoso testimonio. Muchas gracias a estas hermanas.


El último evento fue con los jóvenes bengalíes, repleto de testimonios, canciones y danzas. ¡Pero qué bien bailan, estos bengalíes! ¡Saben bailar muy bien! Una fiesta que manifestó la alegría del Evangelio acogido por esa cultura; una alegría fecundada por los sacrificios de tantos misioneros, de tantos catequistas y padres cristianos.  En el encuentro  había también  jóvenes musulmanes y  de otras religiones: un signo de esperanza para Bangladesh, Asia y el mundo entero. Gracias.


Web de la Santa Sede

Descargue la exhortación apostólica Amoris Laetitia en formato pdf haciendo click aquí (32 Mb).